Un ex libris es un sello o estampa que se pone en la primera página, en la portada o en el reverso de la portada de los libros. Generalmente figura el nombre del propietario del volumen, que puede ser una institución, integrado en un diseño. Por eso un exlibris dice muchas cosas, no sólo sobre la propiedad del libro en concreto, sino también sobre la propia persona, sus intereses, aficiones, etc. En sus orígenes eran de carácter más bien heráldico pero poco a poco fueron evolucionando hasta transformarse en todo un "retrato personal" de su propietario.

Dicen que el primer antecedente de un exlibris [literalmente: "de entre los libros"] es una placa de barro esmaltado de color azul con inscripciones jeroglíficas que se conserva en el British Museum de Londres. Este sello perteneció a Amenofis III y lo usaba en los estuches de los rollos de papiro de su biblioteca, el siglo XV aC.

Parece que el primer ex libris en plancha fue creado por Albert Durero, bien conocido por sus grabados, pero que el auge de su uso hay que buscarla sobre todo a finales del siglo XIX y principios del XX, favorecido por el Modernismo y el fervor coleccionista y bibliófilo de la época.

En nuestro país hay auténticas joyas modernistas.

Los puristas piden que un exlibris cumpla determinadas características para poder alcanzar esta categoría y no quedarse en una simple miniatura. En la Federación Internacional de los Amigos de los ex libris están fijados los mínimos: tamaños, técnicas, aspectos estéticos ...

Existen concursos en todo el mundo y entre los coleccionistas, que favorecen y promueven su uso, generan pasión.

Hoy en día, se marca con los ex-libris los libros, pero también las cartas, los discos y todo lo que se quiera poner una seña de identidad o propiedad.

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